El título resume mi estado en estos momentos: ¡he superado mi gran reto, terminar un Medio Ironman! 😀

Lo veía factible cuando hace cuatro meses hablé con Jose y le planteé cual era mi reto. “Sin problemas” me dijo, pero tendría que entrenar 6 días a la semana. Eso me asustaba, pero como tenía por delante el verano, acababa de terminar mi segundo Triatlon Sprint y estaba motivadísimo, creía que podría pasarlo.

Aun así tardé más de un mes en apuntarme a la prueba.  Y en eso también tengo que agradecerle al Presi de los Camaleones el ánimo que me dio y el último empujón que necesitaba. Estuvimos buscando incluso un Triatlon Olímpico que pudiese hacer, para que el salto de distancia no fuese tan grande. Cuando ya estaba resignado y pensaba que la siguiente prueba sería ya el TriSur, las casualidades del destino me pusieron delante el TriWhite de Carboneras que ya narré hace semanas.

Para rematar la preparación, mis últimas semanas de entrenamiento no han sido exactamente como deberían haber sido. Sólo una vez rocé los 90 kms. en bici, prácticamente no entrené más transiciones y me empezaba a asustar todo lo que había descuidado la parte inicial de gimnasio que creo que necesitaba bastante. Aderezado con una boda la semana anterior, y su consiguiente desfase (no podía ser menos, verdad Boli ;-)), las cervezas no abandonaron mi día a día y la fecha de la prueba se acercaba cual examen que sabes que tienes desde hace meses, pero que pareces no percatarte de su cercanía hasta que ya sólo quedan horas.

Con todo el día 12 fue perfecto al ser fiesta y no tener que trabajar. Salida nocturna moderada el jueves (lo de moderada es más por convencerme que por su intensidad) y viernes completo de descanso, hielo en la rodilla y por la tarde-noche a recoger el dorsal, asistir al briefing, preparar las cosas para la prueba, cenar, dormilón y a dormir.

A la mañana siguiente me sorprendía lo tranquilo que estaba. Quería estar ya en el agua y con la prueba por delante, pero tenía tan claro lo que necesitaba en cada segmento, el material testado, guardado y preparado; y visualizaba con claridad cada paso de cada transición que no me entraban nervios. Sabía que nada se me olvidaría y que una vez llegase la hora sólo me quedaba no parar.

Ahorro todo el rollo desde que me levanté hasta que ya, con el neopreno puesto, estábamos todos en la cámara de llamada (es el lugar de entrada al agua donde todo el mundo se agrupa para que los jueces permitan la entrada de cara a dar la salida).

NATACIÓN:

La entrada al agua y el pitido de salida fueron muy seguidos, lo que vino bien para no estar demasiado tiempo flotando o aguantando a gente peleando por la posición.

Me gusta salir desde atrás, para evitar a la gente y poder nadar tranquilo a mi ritmo. Lo que más quería destacar es que era la segunda vez que nado con neopreno, y no era consciente de lo que se flota con él. Primeras brazadas buscando el lado izquierdo y un hueco que evitase chocarme con el resto de triatletas.

Al principio veía muy bien y tenía una de las esquinas de La Barqueta como objetivo para no desviarme. Al poco mi primer problema: no había “chupado” las gafas y empezaron a empañarse. No veía un pimiento y empecé a dar bandazos chocando con más de uno y perdiendo el rumbo. Me puse a nadar con pies waterpolo, me quité las gafas, las chupé y me las puse rápido como pude. Eso ya era otra cosa. Veía perfectamente y no se me volvieron a empañar el resto del segmento.

Las curvas las di bastante bien. Había unos metros de corchera antes de llegar a la boya, así que me pequé a ellas buscando la boya. De la charla del día anterior sabía que la siguiente boya estaba unida a la primera por corcheras. Me volví a pegar y respirando por la izquierda fui como en una piscina.

La vuelta bastante bien. Con el Alamillo como objetivo daba las brazadas bastante bien y sin tocarme casi con nadie. Al girar la última boya y enfilar la salida me di cuenta de que no era mal momento para orinar y así ir tranquilo en la bici. Dejé de dar piernas y apenas braceaba, pero no salía. Tras un ratillo de incertidumbre así, decidí que no pasaba nada y que ya habría otra ocasión. Volví a nadar y a dirigirme a la salida.

Cuando pasé por el arco marcaba 34 minutos y algo y me alegraba darme cuenta de que había mucha gente detrás, así que no lo había hecho tan mal.

Al trote hasta la zona de cambio mientras me quitaba la parte de arriba del neopreno. Al llegar a mi sitio me siento tranquilamente a quitármelo entero y ponerme el cullotte, el maillot, los calcetines y las zapatillas. Cuando salía, me di cuenta que no me había quitado el gorro, así que pasos para atrás y a soltarlo.

CICLISMO

Me dirijo a la bici, me pongo el casco, el dorsal, saco la bici y al trote hasta la zona de salida. Me monto donde marcan los jueces, y a empezar a pedalear. La salida bien, llegamos a la rotonda del Alamillo, subimos el puente y cogemos la recta de la SE-30. Ahí comienza lo que sabía que me iba a suceder: empieza a pasarme gente. No quería contarlos ni me importaba, pero seguro que sólo en esa recta me pasaron entre 5 y 10 ciclistas.  De hecho eso fue una tónica durante los primeros kilómetros.

La carretera la conozco bien al ser donde entreno, por lo que me conozco los repechos, donde apretar y donde dejarme llevar. En algunos repechos cogía a alguno que iba delante, pero al rato me volvían a pasar.

Al salir de Las Pajanosas empieza a picar hacia arriba la carretera y progresivamente voy adelantando corredores. En las bajadas algunos me volvían a coger, pero al subir me volvía a escapar. Llegar a la rotonda previa a bajar la Media Fanega implicaba que había superado el primero de las tres ascensiones que había que superar. Me sigue pasando gente y empieza la bajada de 3 kilómetros. Justo al empezar me pasa como una flecha Parrado y desde la lejanía me sirve para bajar sin frenar y dar las curvas lo mejor posible.

Tras esa bajada larga se empieza inmediatamente la subida de las baterías, más corta pero más dura. Paso a Parrado y a algunos de los que me pasaron bajando. Termina lo difícil de la ascensión, pero sigue un falso llano hasta el Ronquillo. No me importa que vayan pasando más corredores y pienso en guardar fuerzas para la Media Fanega. Desde el Ronquillo hasta empezar la ascensión es casi todo cuesta abajo, así que a recuperar energía, comer un poco y preparar los geles para la ascensión.

Empiezo a subir y no me puedo sentir mejor. Cojo un buen ritmo, guardando algún piñón como me gusta, y con la mirada fija abajo sigo ascendiendo con solvencia, pasando de nuevo a más corredores. Tras unos 13 minutos de subida consigo coronar y siento que lo duro ha pasado.

Desde ahí un buen rato de vuelta, cada vez más contento porque sabía que había superado lo peor. Durante todo ese tiempo intento ver donde pararme a orinar, pues llevaba todo el tiempo con ganas. Al final lo hago cuando quedaban 20 minutos. Me paro y me desahogo.  No paran de pasarme corredores y me es indiferente porque quiero guardar las piernas y no cargarme para los 21 kilómetros a pie que me esperaban.

Nunca se me olvidarán esos kilómetros de vuelta: cielo azul radiante y soleado por la carretera por donde suelo entrenar, con la satisfacción de haber pasado lo que creía más duro y disfrutando haciendo deporte y superándome a mí mismo.

Con todo llego a Sevilla tranquilo, dejo que me sigan pasando ciclistas en los últimos kilómetros y llego tranquilo a la última transición.

CARRERA A PIE

De nuevo transición tranquila (en cada una tardé unos 5 minutos): me quito las zapatillas, el culotte, el maillot e incluso los calcetines. Mono, calcetines secos, zapatillas, radio salil para las rodillas y con la gorra en la mano a empezar a correr.

Los primeros kilómetros muy bien, con un trote que no me subía mucho las pulsaciones ni me tiraba en las rodillas. Paseo por La Cartuja a mi ritmo, pasando por mi oficina, por donde comía, donde trabajaba y donde salgo a correr. En el kilómetro 5 no quedaba agua. Luego al cruzar Barqueta confiaba beber agua, pero ni en ese kilómetro 10 había, así que un bucho de coca-cola, y camino de la Torre del Oro.

Tampoco había agua (el gran error de la organización) en la Torre del Oro, pero menos mal que Nati en bici me dio un poco de agua. Al volver a pasar por Barqueta ya habían repuesto el agua, así que pude volver a hidratarme y seguir. El siguiente tramo fue el más duro, porque quedaban aun unos cuantos kilómetros y sabía que tenía que pasar por un sitio que desconocía, para llegar al Alamillo. No llevaba un mal trote, pero empezaba a notar que llevaba casi 6 horas de ejercicio. Aquella zona era la más solitaria, pero me vino bien para concentrarme en seguir atento a las pulsaciones, mis sensaciones y lo poco que quedaba para cumplir mi reto.

Así en el último avituallamiento pude coger un bidón de agua y beber bien antes de llegar. Últimos metros por el Alamillo, y al enfilar la recta de meta aumento el ritmo ya sin mirar pulsaciones. Aprieto aprieto y entro dándolo todo y con la satisfacción de que ¡lo había logrado!

Tenía las piernas cargadísimas y no podía sentarme bien, así que seguí caminando emocionado por lo logrado. Lo había conseguido, había cumplido mi reto y era FINISHER EN UN MEDIO IRONMAN. Algo que ya nadie me puede quitar y me sirve para seguir creciendo.

Gracias por haber leído hasta aquí, espero no haber aburrido bastante y que mi experiencia le sirva de algo a alguien, o de acicate para mis amigos.

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Hace cuatro meses me embarqué en el que es mi mayor deportivo hasta la fecha. Gracias a que me apunté al club de los Camaleones y me puse en manos de un preparador del club, pensé que era factible lograrlo.

Parecía un momento lejano y me veía con fuerzas. Ahora el miedo a lo desconocido. y a que nunca he hecho deporte tantas horas seguidas, empieza a intranquilizarme. El hecho de haberme saltado muchos entrenamientos, que haya tenido más días de cervezas que de entrenos y que mis rodillas me digan que no están muy finas, no ayudan a relajarme, pero aun así creo que estoy preparado.

Lo cierto es que no he sacrificado muchísimas cosas por entrenar, pero sí me ha servido para centrarme, tener un motivo por el que salir horas y horas a correr, nadar o montar en bici y pensar en un reto que ansío conquistar.

Ahora estoy a pocas horas de participar en el “Medio Ironman TriSur” de Sevilla. 1.900 metros de natación, 90 kilómetros de bicicleta y 21 de carrera a pie para cumplir este reto.

La prueba de esfuerzo de la semana pasada me confirmó que estoy bastante sano y que no voy mal, pero que debo entrenar más la intensidad. Soy más de aguantar que de velocidad, por lo que esta prueba me sirve para saber sobre qué niveles podría aguantar mucho tiempo, así que para delante.

Si supero las 3 cuestas del segmento de bicicleta y llego a la carrera sin muchos dolores en las rodillas, estoy convencido de que terminaré la prueba. No sé cuanto tiempo emplearé, pero como lo importante es llegar, el camino será para relajarme, disfrutar y pasar los momentos de sufrimiento lo mejor posible.

Espero en el próximo post decir que soy finisher, pero eso será dentro de un par de días.

¡¡¡Vamos allá!!!

La temporada de Triatlon suele desarrollarse principalmente por primavera y verano, debido a las temperaturas para practicar el segmento de natación (fuera de estas épocas es necesario el neopreno, o una buena pulmonía). El resto del año abundan los duatlones, compuestos por carrera y bicicleta (en cualquier orden e incluso con repeticiones).

Aun así este año se disputa un Triatlon popular en Sevilla en pleno Otoño. Se trata de una prueba nueva y con un recorrido innovador, pues se desarrollará por el Puerto de Sevilla

http://www.triatlonpuertodesevilla.com/

Habrá distancias Sprint y Super-sprint, así como una categoría de relevos. Para el año que viene prometen más categorías y sorpresas.

Una buena oportunidad para muchos de estrenarse en el Triatlon y prepararse para subir distancia en el de Mayo en Sevilla. También para disfrutar de un sitio nuevo, donde parece que empezó a disputarse originalmente el Triatlon de Sevilla.

Ánimo y a seguir!!

 

¡Lo conseguí! ¡He dado otro paso!

Eso es lo primero que me vino a la cabeza cuando crucé la meta y en lo que pienso cuando aun lo recuerdo.

Tras la mala experiencia de este año en Sevilla, que encontrase un Triatlon Olímpico justo en el pueblo y fechas donde iba a veranear este año con mis amigos, no podía ser mera casualidad. Así que seguí mi preparación de cara a mi gran reto, y con la guía de mi preparador, me terminé de preparar para superar una nueva distancia.

La semana de vacaciones en Carboneras me permitió conocer el segmento de bicicleta, el cual me asustaba al ver el perfil del circuito con 3 importantes y largos repechos, que habría que pasar 4 veces (al ser un circuito de 10 kms). Estaba seguro porque tenía el recorrido controlado, pero en los tres últimos días cambiaron dos veces más el recorrido. Al final se quedaba un repecho más corto pero mucho más duro que los otros dos. El viernes previo lo subí unas tres veces y me vi capaz de superarlo.

Así el domingo a las 7 de la mañana ya estaba camino del box. Fin de semana con tiempo agitado (la vecina Mojácar sufrió inundaciones esos días), lo que provocó oleaje en el agua. Sobre las 8 comenzó la prueba con dos vueltas al recorrido de natación, incluida una salida y re-entrada del agua. Pese a los problemas con las gafas durante toda la primera vuelta (tenía el ojo derecho lleno de agua), me adapté bien a las olas y salí sin excesivo cansancio.

Larga transición hasta el box, pero a trote y puesto que iba prácticamente solo, no me adelantó nadie. Me pongo las zapatillas con tranquilidad, me aseguro que lo llevo todo, y a correr hasta la línea para subirme a la bici.

Voy soltando piernas de camino al circuito de cuestas, y subiendo piñones para guardar desarrollo en los repechos. Se empieza a subir muy pronto, y la primera pasada por la temida cuesta no se me atraganta, pero me infunde respeto el pesar que quedan tres subidas como esa.

Al terminar la subida evidencio que no sé llanear, puesto que me pongo a mi ritmo y empieza a pasarme un montón de gente en la recta, que llevaban muchísima más cadencia que yo que iba recuperando, controlando pulsaciones y la carga de mis piernas. El resto de repechos del circuito los tenía bien entrenados y los superaba con solvencia. De hecho hubo más de uno a los que alcanzaba y superaba en los repechos, pero a los que no podía seguir en las rectas ya que me impuse la obligación de no seguir a nadie que fuese a un ritmo que yo considerase duro para mí.

Otro aspecto destacable de este circuito es que se terminaba bajando la cuesta dura para al final, en plena bajada, hacer un giro de 180 grados y empezar a subir. Tampoco arriesgo en las curvas y un par de veces frené en exceso porque me comía el bordillo, lo que propiciaba comenzar la escalada casi de parado.

En la última vuelta doblo y ruedo un rato con un hombre mayor que conocí en la playa antes de empezar a nadar. Luego me dijo que entró penúltimo, pero estaba igual de contento que yo, pues ambos logramos nuestros objetivo: terminar.

Llegar al box por llano fue un gusto y buen momento para respirar y soltar piernas de cara a la carrera. Me bajo sin prisas de la bici y hago la transición tranquilo y estirando un poco al ponerme las zapatillas de correr.

Empiezo a correr atendiendo a las sensaciones y me veo con las piernas muy cargadas, pero con las moral por las nubes. Primeros kilómetros para encontrar mi respiración y postura que me lleve por pulsaciones asimilables con los dolores mínimos en las piernas. Ver a mi amiga al pasar por nuestro apartamento me da otro puntito de moral (los otros dos camastrones tardaron un par de vueltas en aparecer…) y al final del pase marítimo el último regalito de la prueba: 500 metros por arena de playa.

La primera vuelta costó y tuve dolores de los que me voy deshaciendo según adapto mi postura y respiración. Así que las otras dos vueltas fueron seguir y seguir con los mismo: llevando bien el esfuerzo. El último kilómetro y pico, cuando ya sólo quedaba dirigirse a meta lo hice subiendo progresivamente el ritmo, y al llegar a la alfombra amarilla de entrada, sprint a tope para entrar dando el máximo.

Así que feliz por lograr mi primer Finisher en un Triatlon Olímpico!!! 😀 Por lo que le comenté a mi preparador y los tiempos (al menos comparados con Sevilla), fue una prueba algo dura (el que ganó tardo 15 minutos más que en Sevilla), pero muy motivante e interesante. Dar las gracias a mis compis de vacaciones que me hicieron más fácil entrenar, a la par que disfrutar de aquellos días, y que me animaron en mi entrada a meta.

    

(Aquí con mis compis)

Ahora a seguir, que el siguiente reto se acerca…

 En esta época en la que nos encontramos, y en la región donde vivo (Andalucía), un factor muy a tener en cuenta a la hora de entrenar es el calor con el que nos encontraremos. Aunque existen más horas de sol, algunas de esas horas convierten el asfalto en un horno por el que es poco recomendable practicar deporte.

A mí el calor no me disgusta, todo lo contrario: lo prefiero al frío.
Pero está claro que al igual que nos abrigamos cuando hace frío o llueve, hay que tomar ciertas precauciones si nos aventuramos en horas donde treinta y muchos grados será lo mínimo que marque el termómetro.

He leído mucho y me intentado documentar sobre como hacer las cosas bien para evitar todos los peligros que conllevan practicar deporte con tanto calor, además mi experiencia personal, lo que me ha llevado a las siguientes conclusiones que intento cumplir como reglas a raja-tabla para no correr riesgo:

1) Hidratarse bien y beber cada 10 minutos (aunque no se tenga sed).

2) Además del agua, llevar bebida isotónica (intercalándola con el agua).

3) Un bidón mínimo (entre 700 cl. y 1 litro) por cada hora de entreno.

4) Mojarse la cabeza de vez en cuando (como mínimo cada 1,5 horas).

5) Usar ropa clara y gorra si vamos a correr.

6) Vigilar las pulsaciones (que no se disparen), ya que suben con el calor.

7) Al primer síntoma de mareo o calambre, parar, ponerse a la sombra, beber y mojarse la cabeza. Una señal clara son las típicas “estrellitas”, que parece que empiecen a brillar por todos lados.

 

Os dejo unos enlaces que me han pasado, para que os sigáis documentando y evitéis los temidos golpes de calor!!

http://www.runners.es/entrenamiento/articulo/10-consejos-para-correr-calor

http://www.cycleshow.es/entrenar-con-calor-consecuencias-y-consejos/

http://www.runners.es/entrenamiento/articulo/5-reglas-oro-para-entrenar-calor

 

P.D.: la foto no es mía, pero es del puente por donde paso cuando entreno. Lo he llegado a ver con unos cuanto grados más…

Ya era el triatleta español más laureado, pero le faltaba refrendar su valía en una prueba Olímpica . Pues bien que lo hizo. En una espectacular carrera logró alzarse con la plata en la prueba de Triatlón Masculino, redondeando un palmarés que aunque no haya tocado techo aun, no puede ser más completo.
Imagen

En cuanto a los otros dos españoles que competían, Mario Mola estuvo con los mejores y terminó 19º y Jose Miguel Pérez 24º.

De Javier Gómez Noya destacan sus 2 campeonatos mundiales y 3 europeos, pero este triunfo tiene un sabor especial. Ha luchado mucho y se ha estado preparando a conciencia para este reto para quitarse la espinita que le quedó en Pekín 2008, donde era llegaba favorito y en un mal día para él, rozó las medallas con un cuarto puesto pero sin llegar a alcanzarlas.

Lamentablemente casi se ha hablado más de él por su comentario en twiter sobre el fútbol (http://twitter.com/Jgomeznoya/status/229835308764651520), pero ha callado a todo el mundo y su plata ha sido celebrada por todo el deporte español.
No hacía falta, pero aclaró sus palabras en su blog por si a alguien le podía quedar alguna duda de a qué se refería:  http://www.javiergomeznoya.com/blog_esp.php
Yo no estoy de acuerdo con la “dictadura” ejercida por el fútbol sobre el deporte (sobre todo en nuestro país), y me gusta que un atleta del máximo nivel se exprese con sinceridad sobre esto y aporte valor al resto de disciplinas (la mayoría más sacrificadas que el santificado fútbol).

Así que enhorabuena a uno de nuestros mejores deportistas y abanderado del Triatlon español.

En la prueba femenina, la mejor española volvió a ser Ainhoa Murúa, logrando un diploma Olímpico con un meritorio 7º puesto a poco más de un minuto de las medallas.  Imagen

Por tanto, genial el balance del Triatlón español en estos Juegos Olímpicos y parece que aún queda cuerda para rato…

Pese a no haber escrito nada, estas últimas semanas han sido las más fructíferas para mí en el mundo del Triatlon.
Aunque en lo primero que escribí me negaba a dar el paso, no he visto mejor alternativa para progresar en este mundillo que lo que he hecho: ME HE INSCRITO EN UN CLUB! 🙂
Lo bueno es que creo que he dado con el club perfecto para mí: el Club Triatlón Camaleón.
No son flipados de los tiempos ni juzgan a nadie, cada uno tiene sus metas y sus métodos, pero partiendo de la base del compañerismo, el buen rollo y las ganas de hacer deporte y machacarse.
No tiene una sede ni entrenamientos fijos, cada uno entrena por su cuenta y con quien quiera, aunque lo normal es que la gente quede para entrenar con otros compañeros del club. Apoyados en una web con un foro muy activo, se hacen quedadas, se resuelven dudas, se inscribe en las pruebas, se motivan entre ellos y se narran los logros, tanto individuales como colectivos.
El club también se encarga de la inscripción en las pruebas y goza de numerosas ventajas en diversos establecimientos del sector.
El precio anual es irrisorio con todo lo que ofrecen (creo que simplemente con el maillot de regalo casi se cubre lo invertido).
Además se premian los resultados en las diferentes pruebas, otro aliciente más para competir y picarse.

Esta es la web del club:   http://www.tricamaleon.com/

Tras inscribirme conocí al encargado del material (ya tengo el mono del club), en el Triatlon de Sevilla hablé con muchos Camaleon@s y este Domingo pasado estuve en la 2ª jornada gastronómica del club para terminar de sentirme integrado.
Ya he aprendido muchas cosas y he conocido a gente interesantísima que bien podrían ser ídolos deportivos para alguien como yo, que tanto admira quien es capaz de alcanzar metas que veo valiosísimas.

Aunque parezca que esté haciendo propaganda, no es más que la alegría que tengo de dar este paso y que este fin de semana espero culminar como Camaleón Finisher de un Triatlón.

Iré contando lo que vaya aprendiendo y pueda publicar, más mis andanzas como Camaleón. 

Se acerca el 19 de Mayo y con ello la cita de Sevilla.

Las plazas se agotan y cada día quedan menos:

http://triatlondesevilla.com/cupo-de-inscripciones-sprint-y-super-sprint

Date prisa y apúntate ya!!